El 26 de mayo de 1958, en el estudio Columbia de la calle 30 en Nueva York, seis músicos se reunieron para una sesión que iba a permanecer en la sombra durante más de seis décadas.
Más que un simple giradiscos, el SL-40CBT actúa como un verdadero puente entre dos mundos: el de la tradición vinílica, con sus exigencias técnicas y su ritual de escucha, y el de los usos modernos, más flexibles y conectados. Una filosofía pensada tanto para acompañar al apasionado experimentado en su búsqueda de fidelidad sonora, como para tender la mano al recién llegado deseoso de explorar la magia del vinilo sin sentirse intimidado por la complejidad técnica.